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Juan Carlos Higueras, profesor del Máster en Dirección de Marketing y Gestión Comercial y Executive MBA de EAE Business School.

Viernes, 10 de Agosto, 2018

Por Juan Carlos Higueras, profesor del Máster en Dirección de Marketing y Gestión Comercial y Executive MBA de EAE Business School

El desarrollo de la sociedad de la información a través de Internet y las tecnologías inalámbricas exige un profundo cambio estructural de las redes de telecomunicaciones del siglo XXI. El uso cada vez más generalizado de los dispositivos móviles para acceso a servicios y contenidos intensivos en ancho de banda junto con la proliferación de nuevos dispositivos nos sumerge en un gran proceso de transformación digital de la economía y la sociedad que va a demandar en los próximos años una mayor capacidad y velocidad de las comunicaciones. Y esto, además, hace que nos encontremos con profundos cambios conceptuales. Entre ellos el uso intensivo y extensivo de nuevos tipos de dispositivos que permitirán ofrecer nuevos servicios y que se vertebrarán sobre infraestructuras de red virtuales, dinámicas y complejas que permitan gestionar millones de conexiones de forma simultánea y en tiempo real junto con una descentralización de los recursos y capacidades de procesamiento de las aplicaciones.

Igualmente, junto al desarrollo de los contenidos de alta definición, la robótica, la realidad virtual, el big-data, la inteligencia artificial o la telemedicina, el verdadero protagonista de la digitalización será el IoT (Internet of Things) pues actualmente, según Statista, hay más de 23 mil millones de dispositivos conectados a internet y se estima en más de 75 mil millones dentro de 7 años. Sin embargo, dar una respuesta satisfactoria a esta demanda no es tarea fácil pues la reciente tecnología 4G+ que ya ha conseguido alcanzar los 750 Mbs no permite disponer de suficiente capacidad para albergar las comunicaciones de tal cantidad de dispositivos a la vez que, a mayor número de dispositivos ubicados en una misma zona y utilizando el mismo espectro de frecuencias, mayor es el número de interferencias que se generan entre ellos.

Así pues, es necesario el despliegue de una tecnología capaz de impulsar el desarrollo de los servicios del futuro y, por ello, la UE ha establecido el marco y la normativa para la gestión de la tecnología 5G en todos los países, de modo que en 2020 debe encontrarse liberalizado para su comercialización, todo el espectro necesario para su desarrollo.

En el caso de España, las frecuencias asignadas van desde los 700 Mhz, que ofrece mayor cobertura y velocidades de 100 Mbps, hasta los 26 Ghz con menor cobertura, pero velocidades de hasta 10 Gbps. Para su cumplimiento, el Ministerio de Energía, Turismo y Agenda Digital ha puesto en marcha el Plan Nacional 5G 2018-2020 para la gestión y planificación del espectro radioeléctrico, que es un recurso público, natural y limitado, que garantiza la disponibilidad de las bandas de frecuencias necesarias para la demanda que se avecina.

Entre las bandas asignadas, se encuentra la de 3,4 – 3,8 Ghz como aquella más idónea para dar soporte a los servicios 5G futuros, ya que se encuentra armonizada dentro de la UE y, por ello, ha comenzado en julio un proceso de licitación de licencias de derechos de explotación de uso del espectro radioeléctrico en la banda 3,6 – 3,8 Ghz mediante un mecanismo de subasta simultánea ascendente de rondas múltiples.

Al proceso han sido admitidos Movistar, Vodafone, Orange y MásMóvil que aportarán más de 437 millones de € al Estado por un plazo de concesión de 20 años, lo que facilita la recuperación de la inversión de las operadoras y menor riesgo, así como un entorno favorable para el desarrollo de infraestructuras de mayor calidad.

La nueva tecnología 5G no sólo va a traer mejoras de velocidad y ancho de banda sino también en aspectos clave para ofrecer mejores servicios como son la calidad de la señal y la latencia inferior a 4 milisegundos, factor crítico para el despliegue del coche autónomo, entre otros. En cualquier caso, un importante paso para el desarrollo de nuestra sociedad y la mejora de nuestra calidad de vida.