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Eduard García, profesor del Máster en Marketing Online y Comercio Electrónico

Miércoles, 31 de Octubre, 2018

Por Eduard García, profesor del Máster en Marketing Online y Comercio Electrónico

Convertirse en una ciudad inteligente, sea una gran o una pequeña ciudad, es un gran reto.

Ser una ciudad inteligente implica, entre otras cosas, integrar soluciones digitales y tecnológicas, muchas de recién impacto en el mercado, que además de ofrecer una mejora en la calidad de vida de los ciudadanos, deben integrarse dentro de un plan político. Y a diferencia de la entidad privada, los resultados políticos incrementan la presión sobre cada decisión e inversión a realizar.

Debido a la constante aparición de nuevas soluciones tecnológicas y digitales, y la facilidad en la que penetra en la sociedad, la tendencia de convertirse en una ciudad inteligente reduce la diferencia entre entidad pública y la empresa privada. Ahora es imprescindible medir la inversión y retorno, y comprobar periódicamente los avances hacía los objetivos políticos planteados.

La oportunidad de esta tendencia reside en la capacidad de potenciar el talento, generar actividad empresarial y potenciar la colaboración entre entidades públicas y privadas para impulsar un cambio necesario a todos los niveles.

En proceso de colaboración, el liderazgo lo debe gestionar la entidad pública ya que es quien debe tener el conocimiento sobre sus ciudadanos (el cliente) y sus necesidades, y debe apoyarse en las entidades privadas (partners y proveedores) para encontrar el proyecto más atractivo e integrado en el plan político, y llevarlo a cabo. Pero para la entidad pública, se trata de un proceso complejo debido a la falta de conocimiento tecnológico, la limitación presupuestaria, la burocracia de contratación y la falta de estrategia a la hora de liderar la transformación a una ciudad inteligente.

En la recién conferencia Smart Cities Week 2018 en Washington, del 2 al 4 de octubre, los responsables políticos y tecnológicos de diferentes países expusieron tres puntos clave a tener en cuenta para liderar la transformación de las ciudades inteligentes:

1. Colaboración y modelos de negocio

Es necesario que las ciudades entiendan que deben generar entornos económicos, proyectar modelos de negocio que financien el desarrollo y aseguren la viabilidad de los proyectos, y para ello, deben colaborar y delegar la ejecución con el sector privado.

Este punto implica dos procesos muy importantes para convertirse en una ciudad más inteligente, innovadora y sostenible:

  • La entidad pública debe obtener socios tecnológicos en las empresas, además de potenciar  captar el talento en las universidades.
  • La innovación también debe aplicarse a la parte financiera, explorando nuevos modelos de negocio, más allá de financiar el coste del proyecto a través de los tradicionales impuestos municipales y subvenciones estatales.

Actualmente ya hay tendencias como las economías colaborativas, IoT y Blockchain que ya están marcando la diferencia.

2. Necesidades reales de la ciudad

Cada ciudad es diferente, y por tanto sus necesidades también. Es imprescindible que cada municipio desarrolle su propio plan estratégico en ad-hoc, definiendo camino único en su viaje a la ciudad inteligente.

En este sentido, aunque muchos municipios compartan necesidades, las prioridades normalmente no serán las mismas. Palabras como las de Miguel Gabiño Jr, vicepresidente ejecutivo para ciudades globales en Mastercard, son un claro ejemplo: “Lo que hace que una ciudad sea inteligente está en el ojo del espectador, en la ciudad misma”.

3. Resistente e inteligente

Los responsables de las ciudades deben asegurarse que al implementar nueva tecnología podrán adaptarse a los grandes cambios en tecnología y medio ambiente a largo plazo.

Durante la conferencia, Kevin Bush, director en resiliencia para el Distrito de Columbia, comparó la resiliencia con el “sistema inmunológico” de la ciudad, identificando los sistemas inmunológicos fuertes y débiles, y la capacidad para adaptarse a los cambios tecnológicos, ambientales, de su población y economía.

Cada avance al implementar más tecnología, como por ejemplo, la implantación de IoT, más necesario es la incrementar la ciber-seguridad, gestionando planes de contingencia para evitar intrusiones y planes de recuperación.