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Noelia García, periodista de El Economista

Miércoles, 24 de Octubre, 2018

Por Noelia García, periodista de El Economista

La Generación Z, es decir, los jóvenes nacidos a finales de la década de los noventa e inicios de los 2000, está desarrollando nuevas formas de comunicarse, nuevas plataformas para captar el mejor talento y nuestros estilos de educación. Los candidatos de la generación Z ya no usan el ordenador de sobremesa y optan por vídeos cortos y mensajes rápidos para comunicarse.

La Generación Z o post-millennial, la más digital, marca una hoja de ruta en la que las reglas del juego han cambiado. Según un estudio de Rumbo.es, el 11 % de los jóvenes entre 18 y 25 años piensa que Netflix es el mejor invento cuando viajan. Este mismo porcentaje también considera la red social Instagram como fundamental a la hora de planificar un viaje. De ahí el nuevo concepto “instagrameable” según el cual muchos usuarios ya eligen un destino en función de los “likes” que pueden generar las fotografías subidas a su canal.

Con el escenario laboral ocurre lo mismo. Los centennials priorizan los beneficios del puesto a la seguridad y la estabilidad que les ofrezca; al crecer en unos años donde el emprendimiento ha sido motor de la economía, han adquirido un mayor espíritu emprendedor, tienen un alto sentimiento de competitividad, suelen preferir trabajar solos a hacerlo en equipo, les motiva la independencia y autonomía, trabajar por su cuenta desde casa o en remoto, cuentan con una amplia agilidad mental y multitarea adquiridas en su día a día rodeados de nuevas tecnologías y grandes cantidades de información, y le dan un fuerte valor a las propuestas conciliadoras de vida laboral y familiar.  Estos jóvenes prefieren gestionar proyectos en periodos más bien cortos en lugar de hacerlo a largo plazo, puesto que buscan resultados inmediatos. La Generación Z apuesta por trabajos relacionados con la ciencia, la tecnología, la ingeniería o las matemáticas, mientras que los Millennials optaban por el mundo de la información.

¿Las empresas están preparadas para formar a los jóvenes y dejarles escapar? Las empresas españolas, aún con una perspectiva tradicional, tienen que sumarse a la ola del cambio de mentalidad; ya no vale con digitalizarse y utilizar las herramientas más novedosas del mercado, sino que la mentalidad empresarial debe ser más “joven”, más centennial. Los departamentos de RRHH pueden caer en la tentación de pensar que el trato con los integrantes de la Generación Z es el mismo que con sus predecesores. Pero diversos estudios demuestran que existen notorias diferencias en su comportamiento y preferencias a la hora de comunicarse y trabajar.

Centennials y Millennials apuestan por la búsqueda de ofertas de empleo a través de app. Los equipos de  RRHH tienen que adaptarse a los nuevos perfiles de trabajadores, que son fundamentalmente nativos digitales y que se comunican a través del teléfono móvil o por las redes sociales. Por eso no está de más aprovechar canales como Twitter o LinkedIn para difundir la oferta de una candidatura, ya que multiplicará el rango de difusión.

Las empresas han de saber, si contratan a un centennial, que dominan perfectamente las nuevas tecnologías, que huyen de los esquemas laborales rígidos que no les permiten atender sus necesidades primero, que son muy proactivos y buscan siempre la manera de crear y reinventarse para gestionar proyectos, que no les asusta el trabajo duro pero buscan resultados y recompensas inmediatas y que la oficina ya no es su lugar de trabajo; con una conexión y un dispositivo pueden trabajar donde quieran.

Para ser empleable en el futuro, es necesario encontrar aquello que “nos mueve o apasiona”. Fluir es una de las cualidades extrínsecas necesarias para estar preparado para los requisitos del nuevo entorno laboral, al igual que la flexibilidad y la adaptación al cambio. El nuevo tipo de empresas que aparecerán en escena en unos años, lideradas por Millennials, se caracterizarán por que primará el equilibrio personal, sin jerarquías. Además, los trabajadores del futuro tendrán que competir con la inteligencia artificial y los robots, que reemplazarán muchos puestos operativos y, así, los empleados de 2050 podrán enfocarse a desarrollar sus cualidades más intrínsecas, que les harán más empleables.

Hoy las empresas deben crear un entorno colaborativo para que los jóvenes puedan desarrollarse profesionalmente, apostar por el mentoring, fomentar el clima de cooperación y solidaridad y la conciliación laboral, romper barreras generacionales, utilizar  redes sociales y otras plataformas para la comunicación, ofrecer aprendizaje online y retener el talento a través de la motivación.