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Susana Carrizosa, Periodista colaboradora de El País.

Lunes, 17 de Septiembre, 2018

Por: Susana Carrizosa

Acudir feliz al trabajo y sentir satisfacción por lo que uno hace, es el sueño de todo profesional. El punto de partida reside, a todas luces, en una actitud y un pensamiento positivos, ilusión y una férrea cultura de esfuerzo. Pero mantener la pasión por el empleador es cosa de dos. Así proponer y hacer participar a los empleados en nuevos y apasionantes desafíos, sin penalizar el error, es insuflar aire en las organizaciones y en las personas.

La revolución laboral y tecnológica exige cambiar los paradigmas. Hay que renovar estrategias porque la robotización va a suplantar todo lo que no es creatividad. Se imponen las plantillas por equipos enfocados a proyectos innovadores. Y corresponde a las entidades transmitir, desde sus diferentes culturas, ese espíritu de lucha, de pertenencia y orgullo a una firma, a un logo y a unos colores. Entramos en el tiempo de descuento para determinar equipos multidisciplinares organizados por rangos estratégicos.

Al más puro estilo Spotify, la empresa sueca de servicio musical en streaming, que organiza a su plantilla en escuadrones, tribus y gremios, bajo el estandarte de la autonomía, la responsabilidad y la creatividad. El nuevo must es dar mayor libertad al empleado para que no se marchite su talento, sin perjuicio de que éste rinda cuentas de sus resultados. Sólo así es posible avanzar en la nueva cultura de la felicidad. Las organizaciones demandan profesionales felices. Algunas como Mahou-San Miguel cuentan ya con directivos que fomentan este estado como la doctora Paloma Fuentes, su gerente en Felicidad quien asegura “la felicidad se entrena cada día y fomenta la capacidad para una mejor toma de decisiones”.

Se confirma así una tendencia happy al alza en las empresas. Diferentes estudios han demostrado ya que el profesional entusiasta rinde más y reporta mayores beneficios. Porque la persona optimista es creativa,  busca alcanzar metas y desafíos desde la  determinación. Y es perseverante. Busca soluciones y salta por encima de los conflictos. De hecho, según el estudio del Open Institute de Oxford, estos trabajadores  dan mejores resultados y poseen un  65% más de energía.

Algo de lo que sabemos en nuestro país  ya que según el  Workmonitor de este segundo trimestre, el 73% de los profesionales españoles están satisfechos con su puesto de trabajo, la tasa más elevada de Europa. Así de empleado satisfecho a empleado feliz hay un salto que deben liderar las entidades. Como la firma líder en moda, Desigual, que ha desarrollado toda una happystrategy que incluye reuniones mensuales de todos los trabajadores con el presidente o la creación de un club deportivo en el que participan más de 500 empleados. O la empresa de publicidad digital Cyberclick donde son los  equipos quienes organizan los horarios y las vacaciones, donde se busca talento alineado con la misión de la empresa y donde se espera que emprendan dentro de la misma.

Preparemos para este nuevo curso, nuestro cerebro para la felicidad y entrenarlo a tope. Subidón de endorfinas. Un ejercicio voluntario cuyo resultado hará que pasemos de admirar a los demás a admirarnos a nosotros mismos.