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Noelia García, periodista de El Economista

Martes, 29 de Enero, 2019

Por: Noelia García, periodista de El Economista

Lo que no se nombra no existe. Al igual que ocurre con el lenguaje (utilizar un lenguaje incluyente y no sexista es una forma de generar igualdad con equidad), las redes sociales muestran lo que somos.
Las redes sociales eliminan muchas de las barreras de acceso que tradicionalmente hemos tenido en años anteriores, pero también son un arma de doble filo pues los reclutadores también miran qué haces en tu vida privada y qué es lo que muestras al público. Las imágenes y videos que usamos en redes, la foto de perfil y el nombre de usuario que hemos puesto dice mucho de nosotros. Guste o no, las redes sociales están aquí para quedarse. También es el mejor lugar para construir tu marca personal.

El 70 por ciento de los reclutadores verifican los perfiles de redes sociales de los solicitantes según una encuesta con más de 1.000 gerentes de contratación y profesionales de recursos humanos en Estados Unidos realizada por la firma de gestión de capital humano CareerBuilder. Entre los reclutadores que investigan en las redes sociales para obtener más información sobre los candidatos, el 57 por ciento ha encontrado algún contenido que hace que no contraten al candidato.

Las empresas utilizan motores de búsqueda y las mismas redes para chequear la marca personal creada por los posibles candidatos y buscar información que respalde las calificaciones del candidato para el puesto. También verifican lo que otras personas dicen sobre él, la propia interacción del usuario, miran la ortografía y la gramática adecuadas, así como el uso de malas palabras, referencias sexuales o de drogas. También verifican si hay alguna conexión mutua y si se está conectado con otros en la empresa. Esos detalles personales son precisamente la razón por la que los reclutadores y los gerentes de contratación se mantienen al tanto de las cuentas de las redes. Incluso publicar con demasiada frecuencia puede hacer que se rechace a alguien en un proceso de reclutamiento.

Los jóvenes que terminan su formación deberán mirar más allá de su currículum, que sigue teniendo su vida útil, pero, afortunadamente ya no es lo único que los hace más o menos empleables. Los principales puntos que deben mirar son cómo es su perfil público y su huella digital y su posicionamiento diferenciado.

La marca tiene que demostrar qué tipo de habilidades e intereses se tienen y en los que se está interesado y visibilizar los nichos de contenido en los que se es experto. Para ello, se necesita escribir contenido, compartir publicaciones de blog con comentarios, enlazar contenido de otros, etc., es decir, construir una presencia en línea.

Muchos pensarán que eliminar su nombre de las redes sería la solución, pero eliminar perfiles solo limitará a uno mismo y el potencial de crecimiento. Las redes sociales son una oportunidad para mostrar profesionalidad y demostrar un valor en la empresa. Esta visibilidad podría generar oportunidades inesperadas o una ventaja profesional en el futuro.

Los recién titulados deben ser conscientes de que todo lo que publicaron en el pasado en las redes sociales será visible y fácil de encontrar, por lo que si hay algo que pueda tener una influencia negativa en su búsqueda de empleo, esté atento o elimínelo. Las redes sociales proporcionan una visión holística.

Los profesionales no deben relajarse una vez que hayan conseguido el empleo. La misma encuesta de la firma de capital humano desvelaba que el 48% los empleadores utilizan los sitios de redes sociales para investigar a los empleados actuales. De ellos, el 34% ha encontrado contenido que los llevó a disciplinar o incluso despedir en algunos casos.

Para encontrar a los mejores candidatos, es importante dejar de usar algunas  redes sociales como LinkedIn, más dedicada a la búsqueda de empleo, y comenzar a pensar en ella como una herramienta especializada que ayuda a identificar, examinar, atraer y asegurar talento de forma rápida y eficaz.