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Viernes, 28 de Diciembre, 2018

Por: Noelia García, periodista de El Economista

A más formación mayores posibilidades de encontrar empleo. El desempleo se reduce, pero "a costa de un empleo de peor calidad", porque se han mantenido las altas tasas de temporalidad que existían antes de la crisis. Hoy los jóvenes que solo tengan una formación básica tendrán graves dificultades para encontrar empleo en los próximos cinco años, según el estudio “Jóvenes y empleo: escenarios de futuro”. Además, el 77% de las empresas demandan formación universitaria, siendo el postgrado el tipo de formación más demandado. No ir de la mano con los avances tecnológicos y la adaptación al mercado pasa factura. Se prevé que en 2020 más de la tercera parte de los empleos demandarán competencias digitales que hoy no se consideran cruciales. De la misma manera, se reducen las matriculaciones en las carreras STEM y se incrementan estos perfiles en un 14% en Europa y un10% en España para 2020. También las competencias transversales como capacidad analítica, trabajo en equipo y habilidades de autoconfianza y emprendimiento son ampliamente demandadas en el mercado laboral.

Según un estudio de la EAE Business School, los puestos más demandados en unos años por las grandes empresas serán: especialista en análisis de datos, ingeniero informático, responsable de estrategia digital y comercial (digital).

El número de parados en España ha aumentado en 52.194 personas en relación con el mes anterior, se pone en evidencia que la inmediatez marca la diferencia más que nunca. El mercado laboral tiende a rendir por debajo del promedio de la OCDE en muchos indicadores clave de calidad laboral e inclusión, excepto en la calidad de los ingresos en los que España se encuentra justo en la media.

Asimismo, el mercado de trabajo siempre penalizará con los empleos de peor calidad a la población juvenil por no tener experiencia laboral. No obstante, en España contamos con miles de jóvenes que teniendo supercualificación nunca han trabajado (según el INE hay casi medio millón de parados que no han firmado su primer contrato) y muchos de los que lo han hecho, han sido empleados en un sector para el cual se requería menos formación. España ocupa el tercer puesto dentro de la Unión Europea con la mayor tasa de sobrecualificación de jóvenes en el sector Servicios. En torno al 64% de estos ocupados desarrolla un trabajo que no requiere el nivel educativo alcanzado. Además, somos es el tercer país de la Unión Europea con menos licenciados universitarios trabajando (datos 2016), muy por debajo de la media europea, que se eleva al 82,8%. Esto ha provocado que los jóvenes con este tipo de estudios (terciarios) hayan tenido que marcharse al extranjero para encontrar oportunidades laborales y/o que esa alta sobrecualificación ha generado frustraciones personales y un alto nivel de ineficiencia del sistema, lo que supone un alto coste para la Administración Pública. Además, eso puede provocar desmotivación que puede conllevar a una falta de interés y perjudicar a la productividad.

Aun así, los jóvenes con un título universitario siguen siendo los candidatos más demandados por las empresas en sus ofertas de empleo: el 40,5% de las ofertas lo recoge entre sus requisitos. Sin embargo, la FP ha experimentado un importante incremento que la sitúa casi al mismo nivel: un 40,3% de las ofertas lo requiere, según el Informe Infoempleo Adecco: Oferta y demanda de empleo en España. El informe destaca que para combatir el desajuste entre la oferta y la demanda es necesario desarrollar vínculos más sólidos entre el mundo de la educación y el mundo del trabajo y contar con sistemas y herramientas sólidos para evaluar y anticipar las necesidades de habilidades.

Lo que los expertos tienen claro es que a medida que los robots, la automatización y la inteligencia artificial realizan más tareas y hay una interrupción masiva de puestos de trabajo, los trabajadores del futuro tendrán que, además de contar con la formación básica, adquirir habilidades para satisfacer las nuevas demandas.