Actualidad

Martes, 5 de Diciembre, 2017

En la actualidad, el mundo laboral es como un campo de batalla, siempre hay que estar al pie del cañón para alcanzar los objetivos tanto personales como profesionales marcados. ¿Cómo debemos actuar en una reunión laboral? ¿Sabemos realmente vender una idea? ¿Qué dice nuestra comunicación no verbal de nosotros? ¿Gestionamos correctamente el estrés? ¿cCándo es buen momento para solicitar un aumento de sueldo? Seguro que todas estas preguntas han aparecido en tu cabeza en algún momento.

Para resolver cada una de ellas, contamos con la colaboración de Verónica Platas e Immaculada Tena, profesoras del Máster en Dirección de Recursos Humanos en EAE Business School, además de su Director Javier L. Crespo. Juan Morillo, profesor del Máster en Marketing & Sales en EAE Business School, Marc Bara, Director del Máster en Project Management en EAE Business School y Mercè Mach, profesora del Máster en Dirección de Comunicación Corporativa de EAE Business School.

El contenido de este artículo pertenece a la Revista Talent Alumni de EAE Business School, la cual puedes descargarte totalmente gratis.

eTip 1. Cinco errores a evitar en una reunión de trabajo

Utilizar de forma incorrecta las herramientas que tenemos a nuestro alcance para mejorar la comunicación en una reunión puede generar un resultado opuesto al deseado. Existe una serie de premisas a tener en cuenta para garantizar el éxito del encuentro, ya seamos los organizadores o los invitados.

Una de las actividades a las que más tiempo dedican determinados perfiles en las organizaciones y empresas son las reuniones de trabajo. Estas generalmente vienen cargadas de una serie de condicionantes que, muchas veces, las transforman en encuentros poco productivos o alejados de su objetivo inicial. Estos son algunos errores que hay que evitar para sacarles el máximo partido, los cuales son detallados por Verónica Platas, profesora del Máster de Recursos Humanos en EAE Business School.

1. Una reunión que podría haber sido un e-mail

¿Realmente es necesario realizar una reunión? Este quizás es el primer elemento a considerar. ¿El propósito de la misma es trasladar una información? ¿Se puede suplir con un correo electrónico? Si la respuesta es SÍ, no hace falta seguir avanzando con los otros puntos.

2. El tiempo es oro

A menudo nos convocan a reuniones con una hora de inicio sin saber la hora de finalización. Es importante dimensionar los puntos a tratar, que sean realistas con el tiempo asignado y que se puedan abordar de manera ágil. En muchas organizaciones están implementando “rooms keepers” de manera que se aseguran realizar las reuniones bajo el tiempo establecido.

3. Poner foco en el aquí y en el ahora

Tenemos constantemente estímulos que nos llegan por diferentes canales, y en las reuniones los teléfonos móviles son un aliado para la generación de inputs constantes. Es importante estar concentrados, poner atención y tener respeto por el resto de participantes. De ahí que en muchos espacios ya sea habitual contar con una cesta para guardar los teléfonos mientras se desarrolla una reunión.

4. Reglas del juego claras

Establecer un sistema de registro de acuerdos y siguientes pasos, asignando responsables y tiempos de realización, y designar una persona para realizar el seguimiento; será un elemento clave para evitar la sensación de pérdida de tiempo y de ocupar un tiempo no productivo.

5. Los deberes hechos en casa

Con las premisas anteriores, es importante que las reuniones que se desarrollen sean espacios de aporte y construcción colectiva. Evitar reuniones informativas o expositivas nos ayudará a que estos espacios sean visualizados como algo útil y necesario.

 

eTip 2. Cómo vender una idea

Posiciona tu proyecto con el mejor candidato y conseguir que salga adelante necesita de varios factores: argumentos sólidos, propuestas originales y una estrategia de marketing innovadora. Si quieres triunfar con tus ideas, ten en cuenta estos puntos para sacar adelante todo lo que te propongas y todo lo que presentes a tus compañeros y superiores.

Juan Morillo, profesor del Máster en Marketing & Sales en EAE Business School, nos habla de cómo el carisma, el ímpetu, el mensaje, la forma y el producto son algunos de los aspectos claves que debes tener en cuenta para salirte con la tuya e impulsar tu idea para que finalmente se materialice. La suma de las siguientes aptitudes y otras consideraciones te puede ayudar a alcanzar el éxito en tu campo de especialización.

1. ¿A quién te diriges?

No trabajas para ti. Lo haces para tu público objetivo. Por lo tanto, hay que investigar quién es, qué necesidades tiene y cuál es la mejor manera de satisfacerlas. Sin una necesidad existente, no podemos vender. El cliente es el rey, tú eres un sirviente. Adáptate a sus demandas.

2. Lo que faltaba: competidores

No solamente no puedes vender lo que te dé la gana, sino que hay otros que intentan quitarte ese cliente. Habrá que conocerlos para saber sus fortalezas y debilidades. Solo así podrás tener tu oportunidad. ¿Cómo vas a ganar la guerra si no conoces a tu enemigo?

3. ¡Diferenciación…o muerte!

Jack Welch (exCEO de GE): “si no tienes una ventaja competitiva, no compitas”. Vender consiste en ofrecer un valor superior a los clientes. Necesitamos USP (unique selling points) o diferenciadores, algo que hagamos claramente mejor que los competidores y que hará que el cliente se decante por nosotros.

4. Primero te compran a ti

Y luego, lo que vendes. Los productos e ideas no se venden solos. El ser humano desconfía inicialmente de una persona que no conoce, ¡y más si intenta que le dé su dinero! Por tanto, el cliente debe confiar en ti, o no venderás. Sé honesto.

5.¡Vendes valor, no productos!

El valor es el conjunto de beneficios y soluciones que recibirán de nuestro ofrecimiento. Y nuestro ofrecimiento debe contener: accesorios, servicios, experiencias, personas, valores. Estos factores nos darán ventajas competitivas.

6.Si quieres la paz, prepárate para la guerra

Si te han dicho que vender es improvisar, ¡te han mentido! El 90% del éxito radica en la preparación. Debes ir a la reunión o presentación de ventas sabiendo qué necesita tu cliente y qué valor diferencial puedes ofrecer. Debes preparar folletos, gráficos, presentaciones, artículos...

7.¡No mientas!

Lo único que no podemos hacer al vender es mentir. El cliente te perdonará que te equivoques (aunque te gritará y temerás por tu vida), pero no que mientas. Si te caza en una mentira, ese cliente está perdido ¡de por vida! ¿Por qué hay vendedores que mienten? Porque lo que ofrecen es una commodity, no tiene USP ni diferenciadores.

8.Cierra el trato

Hay que pedir la venta. El cliente no va a dar el paso final, normalmente, porque ya tiene un proveedor que funciona y tiene miedo a equivocarse. Demuestra tu valor de querer cerrar el trato planteando el cierre del acuerdo.

 

eTip 3. Cómo mejorar tu productividad

En el entorno profesional actual, la cantidad de información y sus múltiples fuentes, y la cantidad y diversidad de tareas a atender, se han convertido en un problema de gran magnitud para todo profesional, independientemente del sector de especialización. ¿Qué medidas podemos tomar? ¡Son urgentes! Presentamos algunas de las más accesibles para ponerlas en marcha.

Actualmente nos enfrentamos a una saturación de e-mail, decenas de canales de información a considerar, múltiples sistemas de notificaciones, que cada vez más conducen a problemas de baja productividad, estrés, mala gestión de la información y baja concentración que, finalmente ponen en peligro nuestro desempeño como profesionales. Marc Bara es Director del Máster en Project Management en EAE Business School y nos proporciona varias recomendaciones para mejorar la productividad.

1. Establecer prioridades

Es fundamental. Sin prioridades claras bien definidas no hay productividad, organización, eficiencia ni resultados. El problema es que tendemos demasiado a centrarnos en las cosas que son importantes y urgentes, en vez de centrarnos en las cosas que son importantes, aunque poco urgentes. Centrarse en lo importante, tenga la urgencia que tenga, sería la base de un comportamiento más estratégico, orientado a objetivos a largo plazo.

Algunos ejemplos de estos objetivos a largo plazo, que muchas veces sacrificamos por las urgencias del día a día, son seguir ese curso o máster que nunca tenemos tiempo de tomar, formarnos, establecer alianzas con otros profesionales, etc. Fijar prioridades no requiere hacer algo extraordinario, consiste “solo” en hacer preguntas y responderlas. Preguntas sencillas pero muy directas: ¿Qué es lo que quiero? ¿Qué es lo que me importa?

2. Atacar tareas

Es básico para evitar contratiempos. Mucho se habla de la procastinación, que consiste en posponer (a veces de forma reiterada) una tarea que inevitablemente hay que hacer. Una de las claves en productividad es “ir por delante” de las tareas. Las causas más habituales de la procrastinación son pereza, desinterés, desánimo o no saber por dónde empezar ni cómo. Esta última causa es muy habitual: estamos ante una tarea grande o compleja, o pesada, y no sabemos cómo “atacarla”. Si tienes que hacer una tarea pesada, divídela en partes más peque-ñas. Para vencer la resistencia inicial de esta tarea fíjate solo en lo primero que tienes que hacer, concéntrate únicamente en eso. Una vez empezada, ya muy probablemente no la abandones.

3. Fuera distracciones

Apuesta por la concentración. El constante bombardeo de notificaciones, avisos y tentaciones, como revisar “solo un momento” tus redes sociales, nos distraen. Contra ello, algo fundamental: quedarse a solas con la tarea. Eliminar distracciones, reducir interrupciones, ahogar el ruido de alrededor y cancelar la multitarea son medidas muy sencillas para concentrarse. Para empezar, pon tu móvil en modo silencio y boca abajo si es necesario, para ni siquiera ver la pantalla y cierra la aplicación de e-mail.

4. Gestionar el e-mail

Es en el fondo, sencillo. Hay que reducir el número de veces que atiendes el e-mail a lo largo del día. Es un elemento de distracción que, en forma de bombardeo constante, te obliga a dejar lo que estás haciendo y cambiar de actividad. Debilita tu ritmo de trabajo, te roba intensidad, y rompe el flujo de ideas necesario en tus tareas. No caigas en la trampa de la respuesta inmediata, responder rápidamente a los mensajes según van entrando solo sirve para interrumpir de forma constante las tareas que estás haciendo.

 

eTip 4. Cuidar la comunicación no verbal en las presentaciones

La comunicación no verbal requiere de especial importancia en el contexto comunicativo. No puede desligarse de este. La actitud del orador, su discurso y sus gestos demuestran su intencionalidad. Por ello, la parte visible del mensaje es tan importante como la audible. Vigila tus discursos y los gestos durante tu exposición para transmitir la idea que quieres sin llevar al equívoco.

La comunicación no verbal (CNV) consiste en todos los mensajes distintos de las palabras que se transmiten en la comunicación y que puede repetir o contradecir el mensaje, complementar y ampliarlo, reforzar e ilustrarlo, acentuar y matizarlo, e incluso llegar a sustituirlo totalmente. Es muy importante vigilar este tipo de comunicación, además del discurso propiamente dicho. Mercè Mach, profesora del Máster en Dirección de Comunicación Corporativa de EAE Business School, nos habla en relación al tema.

1. Cuida la voz o el para lenguaje

Con la voz captamos la atención de las personas. Para dar impacto a tus ideas habla con dinamismo y claridad. Vocaliza y no hables rápido. También debes evitar la monotonía; para ello modifica el ritmo, el volumen y la modulación.

2. Establece contacto visual

Utiliza tu mirada para conectar con tu audiencia. Aquello que miras es el objeto de tu atención e interés. El contacto visual te aportará retroalimentación inmediata del interés de tu público. Por ello, evita mirar tus notas todo el tiempo y presta atención a distintas zonas de la sala de forma uniforme y calmada.

3. Controla tu expresión facial

Tu rostro es la fuente más rica y expresiva. Evita ser muy poco o demasiado expresivo. Para ello trata de mantener una expresión facial coherente al mensaje que lanzas y elimina los gestos que señalen nerviosismo, como sonrisas forzadas.

4. Vigila el lenguaje corporal

La kinética, es el conjunto de gestos que ilustran el mensaje. Para mostrar seguridad, evita movimientos superfluos o repetitivos y posturas defensivas, como los brazos cruzados. Si estás sentado, no ocultes las manos.

5. Escoge una postura cómoda

La postura indica la actitud del conferenciante. Adopta una posición firme y erguida, abierta y tranquila, que denote tu disponibilidad a establecer diálogo con el público de la sala.

6. Adáptate al espacio

La distancia pública que interponemos con la audiencia también comunica qué tipo de relación pretendemos establecer. Si quieres moverte, hazlo con propósito y no solo al azar, sino distraes. Por otro lado, permanece quieto en un lugar durante al menos 30 segundos para captar la atención.

7. Otros consejos

La Comunicación No Verbal transmite nuestro mensaje visualmente. Haz que sea consistente en fondo y forma. Para ello, practica tu presentación con antelación y grábate para mejorar tus competencias de expresión oral. Si eres consciente de tus habilidades, podrás mejorarlas.

 

eTip 5. Trucos para evitar el estrés en el trabajo

Seguramente seas uno de los profesionales que sufre de estrés laboral. Las estadísticas nos dicen que más del 60% lo sufre habitualmente. Este es el segundo problema de salud en la Unión Europea (UE) y el coste derivado de sus efectos (absentismo, enfermedad, etc.), es uno de los principales factores que amenazan nuestro Estado de Bienestar. Pero ¿cómo podemos afrontarlo?

El exceso de trabajo, los horarios ajustados, las fechas de entrega inminentes y un sinfín de contratiempos en la empresa pueden generar situaciones de agobio y estrés que, a la larga, afectan a la salud y a la productividad. Evitarlo está en tus manos y todo depende de cómo gestiones tu tiempo, pero también de la actitud con la que te tomes las circunstancias que se suceden en tu día a día. Para ello, Javier L. Crespo, Director del Máster de Recursos Humanos en EAE Business School, proporciona los siguientes consejos.

La mejor manera de tratarlo sería eliminar, erradicar o disminuir los factores de estrés, como la sobrecarga de tareas, la presión del tiempo, los malos ambientes de trabajo o la escasez de recursos para afrontar la demanda laboral. Esto es algo realmente difícil. La intensificación del trabajo en esta etapa postcrisis ha conllevado que las organizaciones prioricen resultados caiga quien caiga. No tardarán en darse cuenta de que el estrés es un coste de producción y que las ganancias a corto plazo mutan en altos costes a medio y largo plazo.

Pero ¿podemos hacer algo por nosotros mismos? Yes we can. Sabemos que la interpretación de la situación estresante es una cosa personal. Normalmente interpretamos la realidad de una manera aversiva. “No me dará tiempo, no podré acabar el proyecto en tiempo y forma, es ciertamente imposible, mi jefe se enfadará, etc.” ¿Te suena este tipo de pensamiento? Lo primero, es dejar de preocuparse y ocuparse en gestionar bien el tiempo. Haz una checklist de tareas y síguela a pies juntillas. Haz una tarea y no tres o cuatro a la vez. Ocuparse de varias cosas a la vez nos hace gestionar peor el tiempo y nos desgasta mentalmente (mind wandering). Focalízate.

Te recomiendo que aprendas a meditar. Practicar la meditación y técnicas de mindfulness te ayudará a focalizarte con todas tus fortalezas y sin estrés en las tareas del trabajo. Pruébalo y verás como el estrés se irá reduciendo, a pesar de que los estresores sigan ahí. Además, debes cuidar tus otras dimensiones de la vida. Duerme bien y suficiente, come saludablemente, practica deporte y dedica tiempo a los tuyos y a tu ocio y tiempo libre. No todo es trabajar, y estas desconexiones del trabajo te darán más fuerza para afrontar más saludablemente la situación del trabajo y todo eso que nos agobia. Depende de ti. Ánimo.

 

eTip 6. Tips sobre cómo y cuándo pedir un aumento de sueldo

Trabajas a destajo, llevas tiempo en la empresa, pero últimamente estás poco motivado y crees que no se te valora lo suficiente. Una subida de salario sería un buen incentivo para que la empresa te demostrara su aprecio. Estos consejos te guiarán a la hora de reclamar un aumento de sueldo.

Nunca es fácil tomar la decisión para hablar con el jefe o el responsable de RR. HH. Con el objetivo de pedirle un aumento de sueldo. Las preguntas más habituales que te vienen a la cabeza son: ¿cuál es la mejor forma de solicitarlo? ¿y el mejor momento? También es habitual pensar en posibles "represalias" por este "atrevimiento", pero estas ideas no suelen tener fundamento y menos si tu rendimiento es el adecuado. Estas son algunas claves para que la petición tenga éxito, facilitadas por Immaculada Tena, profesora del Máster de Recursos Humanos en EAE Business School.

1. Desde tu autoconocimiento

Reflexiona sobre tus habilidades personales y profesionales, lo que se te da muy bien y con lo que disfrutas. Piensa en lo que puedes aportar a este puesto, tu competencia y habilidades, tu motivación por desarrollarlo. Cada vez se valora más el entusiasmo y la capacidad emprendedora.

2. Desde tu presencia

Tu discurso y mental, cómo lo ordenas y lo simplificas, qué cualidades te destacan, en coherencia a una presencia y comunicación convincente, serena y segura, es lo que va a otorgar confianza y credibilidad a tu nivel competencial. En definitiva, cree en ti mismo y los demás creerán en ti.

3. Desde la acción

Aristóteles dijo: “Movimiento es el paso a la capacidad del acto”. Demuestra todas tus cualidades y los resultados. Una vez lo hayas hecho, es hora de pedir a tu responsable una reunión para hablar de nuevos horizontes, entre los cuales está una posible subida salarial.

4. Sentido común

¿Cuándo pedirlo? La cabeza dice: a final de año; cuando la empresa esté en el momento de expansión económica; cuando pase la crisis; cuando el jefe esté de buenas… Pero estos momentos hay que desafiarlos.

5. Claridad y concreción

Cuando tengas claro qué ofreces al equipo, al negocio y/o al puesto de trabajo en el que te encuentras y los resultados que aportas, podrás plantear mejorarlos con un extra de motivación salarial.

6. Cuando sepas qué te aporta

El aumento de suelto podrás pedirlo de forma clara y justificada. Este incremento puede ser económico y emocional, al darte la posibilidad de desarrollar nuevos retos, liderar equipos, flexibilizar tus jornadas, que inviertan en tu formación y carrera…

7. Negociación

Siempre hay que estar dispuesto y preparado para negociar. En una negociación tu trabajo es identificar y saber transmitir lo que aportas y lo que en compensación te ofrecen, satisfaciendo tus necesidades. Por tanto: cualquier momento es bueno, si la dicha es buena y estás listo.

8. ¿Y si…?

Si pides el aumento de suelto, pero no te lo dan… ¡A otra cosa mariposa! Búscate un nuevo escenario donde te puedas desarrollar a nivel profesional con las condiciones más adecuadas a tu nivel, situación y exigencias.