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¿Cambios Económicos a la vista en Cuba?

Nada Cambia ¿o sí?

Lunes, 12 de Diciembre, 2016

Por: Javier Rivas, profesor del Master en Dirección y Gestión Financiera y MBA de EAE Business School

La muerte de Fidel ha sido acogida en todo el mundo entre la expectación por posibles cambios y la casi certeza de que Fidel hacía mucho que ya no influía en la economía de Cuba, tal vez sí un poco en la política a través de sus famosos artículos en Granma que cada vez se espaciaban más en el tiempo.

Los cambios económicos, ligeros, casi imperceptibles, llegaron tiempo atrás cuando su enfermedad le incapacitó para gobernar y su hermano tomó el mando. Desde entonces un sistema de doble divisa una convertible, y otra no, y una “relativa” mayor facilidad para acometer inversiones en Cuba ya está en marcha.

La muerte de Fidel es, en ese sentido, menos importante que el cambio de rumbo previsible en Estados Unidos donde Trump posiblemente “congele” las relaciones a niveles similares a los de la apertura auspiciada por Obama. Muy probablemente, temas muy concretos como, por ejemplo, la reciente reinauguración de vuelos comerciales directos entre Estados Unidos y Cuba que podrían interrumpirse, aunque Estados Unidos hoy por hoy es un inversor irrelevante en el país.

Tal vez la desaparición de Fidel tenga un efecto psicológico importante… el anuncio de que la generación que hizo la revolución se está yendo, y que tras Raúl Castro una nueva que no derrocó a Batista deberá tomar las riendas. Si esta nueva hornada revolucionaria provocará cambios o prolongará el legado de los Castro está por ver.

En cualquier caso, la población cubana va siendo poco a poco consciente de que la inversión extranjera liderada por España, y por la Unión Europea en general, y por Canadá, está generando poco a poco y, a pesar de las enormes dificultades de hacer negocios en la isla, un valor añadido innegable para la economía caribeña. Cuba ya se ha consolidado como un destino turístico de referencia y todo hace indicar que esta tendencia es imparable, con o sin Fidel.

La gran duda es saber si los Castro, a lo Corea del Norte, consolidarán la “dinastía” y algún otro fiel o familiar les sucederá, si esto es así, los cambios económicos se retrasarán, pero son inevitables. Hoy en día, una economía dual y planificada como es Cuba no provoca sino ineficiencias como por ejemplo la posibilidad de arbitrar los precios entre los mercados en pesos convertibles y no convertibles, a lo que se dedica una parte no desdeñable de la población.

Para los principales inversores, España o Canadá, que esté o no Fidel, no representa gran cosa puesto que los empresarios llevan ya tiempo lidiando con la administración de Raúl. En ese sentido Fidel no era sino un referente político para sus seguidores y una figura señera de los guerrilleros que derrotaron a Batista, pero poco o nada implicado en los asuntos económicos del país.

 

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