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Novedades en el índice de competitividad regional (RCI)

Madrid ocupa el puesto 83 y el País Vasco el puesto 119 sobre un total de 263 regiones

Jueves, 30 de Marzo, 2017

Por María Mercedes Martínez, profesora del Master en Project Management de EAE Business School

La competitividad regional es la capacidad de una región de ofrecer un entorno atractivo y sostenible para que las empresas y los ciudadanos se establezcan y trabajen en ella.

El índice de competitividad regional (RCI), publicado por la Unión Europea (EU), permite medir la capacidad que tiene una región para atraer inversión, así como compararse con otras regiones y valorar su evolución en el tiempo. Para ello, establece once pilares o aspectos de la competitividad organizados en tres bloques: grupo básico, grupo de eficiencia y grupo de innovación.

El grupo básico comprende cinco pilares: 1) instituciones; 2) estabilidad macroeconómica; 3) infraestructuras; 4) sanidad, y 5) educación básica. Estos pilares representan los motores básicos de cualquier economía. El grupo de eficiencia pone foco sobre el conocimiento y la cualificación de los habitantes de la región como base para el desarrollo económico de la zona. Agrupa tres pilares: 6) educación superior, formación y aprendizaje permanente; 7) eficiencia del mercado laboral, y 8) tamaño del mercado. Por último, en la fase más avanzada la economía regional estará orientada a su desarrollo y progreso. A este nivel se establecen los siguiente pilares: 9) preparación tecnológica; 10) sofisticación empresarial, e 11) innovación.

EL RCI se puso en marcha en 2010 y se publica cada tres años. Los datos publicados en febrero de 2017 sitúan a Londres y Bruselas en los puestos de cabeza. Madrid ocupa el puesto 83 y el País Vasco en el puesto 119 sobre un total de 263 regiones. El resto de las CCAA españolas se sitúan por debajo de la media europea, o muy por debajo como en el caso de Extremadura (220) y Andalucía (230). En general, las regiones del Este y Sur de Europa tienden a obtener puntaciones inferiores a las del Norte y Oeste. Por otra parte, las regiones en las que se sitúan las capitales de los estados o que cuentan con una ciudad importante suelen obtener también puntuaciones más altas.

Si tenemos en cuenta que el RCI no sólo mide aquellas cuestiones relevantes para las empresas sino también aquellas cuestiones relevantes para los habitantes de la región y que influyen en su calidad de vida, los datos de 2016 parecen contradecir la idea tan extendida de que “en el Sur se vive mejor” o de que es preferible vivir lejos de los grandes núcleos urbanos.  Posiblemente la discrepancia esté en el concepto mismo de “calidad de vida”. ¿Puede realmente hablarse de un concepto único de “calidad de vida” para todas las regiones y países de la UE?

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