¿Aspiras a ser comentarista deportivo? Estas son las 6 cualidades que debes tener
13 de Octubre de 2020
13 de Octubre de 2020
La de comentarista deportivo es, sin duda alguna, una de las profesiones del sector de la comunicación deportiva más solicitadas. Es cierto que saber comunicar en el deporte;es fundamental, pero también hay otras cualidades importantes que hay que desarrollar. Aquí conocerás los principales elementos con los que ha de contar un profesional de su talla.
Los comentaristas deportivos son profesionales cualificados con una especialización. Esta es una afirmación básica que hay que asumir, porque para saber transmitir en el mundo del deporte es necesario disponer de una serie de cualidades.
Es importante, sin embargo, recordar que hay cualidades que, o son innatas, o se desarrollan fácilmente. El talento existe, y también en estas profesiones. Negar esta circunstancia es hacerse trampas al solitario y, a la larga, será contraproducente. No hay por qué rehuir esa realidad. Cualquier persona relacionada con la gestión de empresas o negocios deportivos debería tener en cuenta esta cuestión.
Las siguientes características, pues, son básicas para tener opciones de éxito. Es posible que en algunos casos sean necesarias más, pero esta es una base mínima.
1. Contar con formación académica
La formación académica específica es indispensable para ser comentarista deportivo. En primer lugar, porque has de contar con una titulación de Grado de Ciencias de la Información o Periodismo. Por otra parte, porque deberías cursar una formación complementaria en deportes, porque esta disciplina tiene su idiosincrasia. Hoy las empresas exigen estos dos elementos para contratar a una persona.
Lo habitual es que empieces trabajando como becario, compatibilizando los estudios de posgrado con las prácticas. Este es el procedimiento habitual si empiezas en una gran empresa. Existe la alternativa de empezar como freelance, pero eso solo te funcionará si te introduces en un deporte de nicho que conozcas bien.
2. Ser objetivo en la narración de los hechos
Hay una confusión creciente cuando se piensa que ser objetivo es lo mismo que ser neutral. La comunicación nunca es neutral y todos los periodistas, comentaristas o medios tienen su querencia. Esto no es malo y no tiene por qué generar conflicto porque, al contrario, es un valor.
Ahora bien, lo que nunca puede hacer un comentarista es mentir. Si ve que se ha cometido un penalti, aunque lo haya hecho su equipo, ha de decirlo. La primera línea roja de un comentarista es no mentir nunca. Esta es la frontera entre el rigor y el ‘forofismo’ barato. Cualquier periodista diferencia entre rumor y noticia, pero aquí se trata de que la pasión no te ciegue y no deforme la realidad.
Al fin y al cabo, la objetividad es la que permite que tu audiencia se haga una imagen real. Por lo tanto, es un valor importante en sí mismo.
3. Conocer al argot del deporte que vas a comentar
El conocimiento del argot es imprescindible si aspiras a hacer un buen trabajo. Por ejemplo, si narras una carrera ciclista has de conocer conceptos como pelotón, escapados, pájara o hacer la goma. Si narras un partido de fútbol, has de saber lo que es un fuera de juego, una cesión ilegal o la ley de la ventaja.
Esto significa, como principio general, que tienes que contar con un bagaje técnico antes de hacer la narración. Y como hay variaciones de calado según la disciplina, este es un trabajo previo. No tengas miedo en estudiar sobre cómo funciona un deporte, porque esto será bueno a medio y largo plazo.
Un comentarista que no tenga idea del deporte que narra tendrá problemas a largo plazo. En el pasado, estas faltas se suplían con un estilo personal pero hoy, el público exige un cierto rigor.
4. Transmitir al espectador
El narrador deportivo ha de saber llegar al espectador. No se trata únicamente de describir unos hechos, sino de hacerlo con intensidad emocional para que llegue.
La realidad es que existen distintos estilos y la empresa para la que trabajes también señalará pautas. La transmisión en un medio público suele ser más aséptica (excepto para equipos locales) que en los medios privados. Ahora bien, sea como fuere, se reclama una mínima capacidad de empatizar y que el telespectador, oyente o lector pueda hacerse una composición de lugar como si estuviese en el campo o cancha.
Un comentarista que no tenga la capacidad de transmitir está destinado a fracasar. En consecuencia, la dicción y el cómo se dicen las cosas son asignaturas pendientes que hay que trabajar.
5. Disponibilidad para desplazarse
La disponibilidad para desplazarse es otro de los factores que tienes que valorar adecuadamente. El comentarista deportivo es un profesional que, muchas veces, va a tener que viajar fuera de su ciudad. Esta circunstancia se ha agravado, más si cabe, con la globalización de las competiciones.
Si lo que quieres es un trabajo tranquilo y sin demasiadas complicaciones, esta no es la mejor opción. El trabajo de redactor en oficina será mucho más tranquilo y conseguirás el efecto deseado. Es bueno que valores esta posibilidad antes de empezar para no autoengañarte.
6. Tener querencia por el deporte
La pasión por el deporte es fundamental porque, para dedicarte a esta profesión, te ha de gustar. Es muy difícil que una persona que siente indiferencia pueda transmitir emociones. Conviene, pues, que tengas claro este concepto para evitar problemas.
El deporte tiene un estilo determinado, y lo que es más, cada disciplina tiene sus matices. Solo alguien que valore esta realidad puede ser un buen profesional. Esto no significa que no puedas aprender (por supuesto), pero siempre hay que partir de un gusto o interés.
Lo habitual es que los comentaristas deportivos sean personas vocacionales y con una habilidad especial. Si pensamos en profesionales consagrados veremos que hay que tener unas cualidades distintivas y, por qué no decirlo, un toque personal.