
Cómo ser el eslabón principal en la global supply chain
Es posible que estés leyendo estas líneas a través de un iPhone sin pensar que el dispositivo que tienes entre las manos lleva componentes producidos en 43 países de seis continentes diferentes. Eso sin incluir los lugares en los que se extraen los más de 60 minerales requeridos para fabricar sus diversos componentes.
Sí, uno puede encargar un iPhone hoy y recibirlo mañana mismo en casa pero, para que eso suceda, el dispositivo habrá viajado más de 500.000 millas sumando el transporte de cada una de sus partes, y por el camino habrá pasado por las manos de más de un millón de trabajadores.
Este ejemplo del iPhone, uno de los grandes iconos de nuestra era -en el mundo se venden 590 unidades cada minuto-, nos sirve para ilustrar de forma sencilla la extrema complejidad de la economía global y, muy especialmente, el rol crucial que desempeña la cadena de suministro.

Da igual lo innovador que sea un producto, si la red de compañías y medios de distribución involucrados en los diferentes procesos y actividades de su fabricación y transporte no está perfectamente afinada, difícilmente prosperará como negocio. De hecho, son muchos los expertos que sostienen que el éxito de Apple no reside tanto en sus productos innovadores y vanguardistas, sino en su cadena logística. Algo similar ocurre con Zara, que abastece dos veces por semana a sus más de 1.700 tiendas con una respuesta inferior a las 62 horas. Aunque para entender el impacto de las ‘supply chain’ globales pocos ejemplos resultan más ilustrativos que Amazon, cuya estrategia ha transformado los hábitos de consumo de medio mundo en poco más de 20 años.
La gestión de la cadena de suministro global es absolutamente esencial en la economía actual, y lo será todavía más en el futuro, puesto que la globalización avanza al mismo ritmo que crece la demanda de inmediatez, entre otros motivos porque los productos que consumimos cada día tienen un ciclo de vida más corto.
Optimizar esa cadena para ofrecer al cliente la mejor relación posible entre la calidad del producto, el precio y tiempo de entrega es un objetivo prioritario para cualquier empresa sea cual sea su tamaño y su mercado. De ahí la creciente importancia de los llamados supply chain managers, responsables de gestionar y organizar todas las actividades de adquisición, producción y distribución de los bienes que una compañía pone a disposición de sus clientes.
Miquel Serracanta, director del Master en Supply Chain Management & Logistics de EAE, esbozó el perfil que se busca para estos puestos durante la Masterclass sobre “Los Retos del Covid para la Supply Chain Globales”, destacando las competencias clave que están valorando las compañías.
Empatía y capacidad de comunicación
Cualquier profesional de supply chain tiene que ser capaz de comprender las necesidades del cliente final y de aportar siempre el valor requerido. También se necesitan elevadas capacidades de comunicación, colaboración y coordinación con el resto de actores de las cadenas de suministro, internos y externos. Independientemente de su grado de responsabilidad, también debe ser un eficiente gestor de recursos humanos.
Agilidad y adaptabilidad al cambio
Pocas actividades profesionales están más sujetas a los cambios que las supply chains. Pensemos, por ejemplo, en el enorme impacto que ya está produciendo el e-commerce o el que provocarán los drones o los vehículos autónomos. Para tener éxito, no basta con adaptarse a los cambios, hay que anticiparse a ellos. Como decía Jack Welch, director general de GE: “Si la tasa de cambio en el exterior supera la tasa de cambio en el interior, el final está cerca”.
Mentalidad ‘Lean’ o cómo crear valor para el cliente
Desarrollada por el ingeniero de Toyota, Taiichi Ohno, a finales de la década de los 80 del pasado siglo, la llamada metodología ‘Lean’ es una nueva forma de gestionar los procesos que se desarrollan en una empresa. Su objetivo es limpiar las actividades que no aportan valor para obtener a cambio un producto y una experiencia final de gran calidad para los clientes.
Capacidad analítica y de gestión de riesgos
Una mentalidad Lean requiere irremediablemente una enorme capacidad analítica para procesar la extraordinaria cantidad de datos que se generan tanto en los procesos de planificación como en los procesos ejecución, sintetizarlos y analizarlos eficientemente para tomar las mejores decisiones y fijar los KPIs adecuados. En el caso de los puestos de management, además, se necesita capacidad de gestionar eficientemente los riesgos y tomar decisiones en momentos de incertidumbre.
‘Learnability’, la habilidad de aprender
Se trata de la capacidad para aprender nuevas habilidades, ya sean tecnológicas o no, de forma rápida y ágil. Es cierto que hay personas que aprenden con más facilidad que otras, por eso es importante entrenar esta capacidad para mejorarla. La llamada zona de confort, tan temida en cualquier actividad profesional, se convierte en una trampa mortal en el caso de las ‘supply chain’ globales por lo expuestas que están a los cambios.
Idiomas y Excel, dos factores clave
En cuanto a herramientas concretas, hay dos cuyo manejo resulta absolutamente imprescindible: los idiomas y las aplicaciones de hojas de cálculo. El dominio del inglés es absolutamente imprescindible y las nociones de alemán o francés más que deseables. Por otra parte, aunque el mercado ofrece infinidad de herramientas diseñadas para aportar soluciones específicas a la industria logística, el Excel continúa siendo una herramienta indispensable: algo así como la navaja suiza de las supply chains globales.
En definitiva, y volviendo al principio, los profesionales de las ‘supply chain’ globales guardan bastantes similitudes con los iPhone. Ambos están igual de demandados en todo el mundo, requieren casi las mismas cualidades y habilidades que componentes lleva cada terminal de Apple y cada cierto tiempo se ven obligados a actualizarse para poder hacer un uso eficiente de las nuevas herramientas que salen al mercado y no quedarse obsoletos.