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María Ángeles Ruiz Ezpeleta

Jueves, 4 de Agosto, 2016

Por María Ángeles Ruiz Ezpeleta, profesora de Gestión Global en el Máster en Supply Chain Management Full Time y Executive de EAE Business School en Barcelona.

Las previsiones de la CEPAL con respecto a la  economía de la región es que durante este año 2016 el área sufrirá una contracción del 0,8 %.

Después de una época de recesión mundial puede parecer que una contracción inferior al 1 % en la región de América Latina y el Caribe no es alarmante pero si analizamos los datos económicos históricos, podremos comprobar que desde el año 1990 al 2014 el PIB global de área se duplicó y que a pesar de que durante los últimos años el incremento del PIB se ha ralentizado, durante ese periodo la región de América Latina y el Caribe incrementaba su PIB global año tras año, con índices que oscilaban entre el 3 % y el 1,5 % anual.

Uno de los factores del inicio de la recesión económica en la región, es el desplome de la economía de Brasil. Brasil representó en el año 2014 el 37,5 % del total del PIB de los países de América Latina y el Caribe. Este país que había tenido un crecimiento del 3,7 % en el año 2013, entró en recesión en el 2014. Su economía se contrajo un 3,8 % en el año 2015  y se prevé finalizar este año 2016 con una recesión similar.

Brasil ha pasado de formar parte de los llamados BRICS,  países emergentes con incrementos del PIB superiores al 3 % anual, ha entrar en una fuerte recesión económica. No hay duda que para frenar la contracción de la economía en la región, tal como ha indicado Alicia Bárcenas, secretaria ejecutiva de la CEPAL, se precisan políticas gubernamentales y empresariales que fomenten  la inversión y la productividad, para conseguir un aumento del consumo. 

El problema es que tanto  en Brasil como el Área de América Latina y el Caribe  enfrentarse a una recesión, con constantes incrementos de la población, significa generar más pobreza y desigualdad y en esas condiciones es muy difícil mejorar el consumo global de la región.

El consumo se puede reactivar en aquellos países y mercados donde existe una clase media establecida y los índices de productividad son elevados en aquellos países donde los salarios mínimos interprofesionales son equilibrados. De nada servirán las políticas de inversión en la región de América Latina y el Caribe si los esfuerzos de los gobiernos no van dirigidos a mejorar las desigualdades sociales existentes, equilibrando los salarios mínimos, para así potenciar el establecimiento de una clase media que tenga capacidad de consumir.