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Miércoles, 23 de Mayo, 2018

Bajo el título “La eficacia de la dirección por valores”, la profesora de Gestión del Talento en el Campus EAE de Madrid ha destacado la importancia de la transformación cultural de las empresas y su influencia en los resultados finales. Además, Antonia Arévalo ha incidido en aspectos como la cultura o los valores como elementos intangibles y determinantes en una organización exitosa.

Ana Arévalo ha mencionado también al entorno VUCA (Visión, Understanding, Claridad y Agilidad), el sistema empresarial que ha cambiado los métodos tradicionales para transformar la gestión en las organizaciones. El nuevo “dogma” de las organizaciones, comenta Arévalo, se fundamenta en aspectos como Visión, Valores y Modelos Mentales. Estos elementos suponen un verdadero cambio respecto a la organización tradicional que era autoritaria y se basaba en administrar, organizar y controlar. Aludiendo a Peter Senge “las empresas saludables serán las que puedan sistematizar maneras de reunir a la gente para desarrollar los mejores modelos mentales posibles”.

Los retos de la dirección por valores

Introducida en España por los profesores Salvador García y Simón Dolan, la dirección por valores presenta un nuevo paradigma en el que las organizaciones mas competitivas funcionan internamente desde la interconexión de las partes que las integran para conseguir un resultado final de conjunto. “La verdadera riqueza ya no va a ser material sino intangible” añade Ana Arévalo.

En esta interconexión entre las diferentes partes y actores de una organización cobra vital importancia el entusiasmo y la capacidad de aprendizaje de sus miembros. “Cuando los equipos aprenden no sólo generan mejores resultados sino que sus integrantes crecen con mayor rapidez” argumenta Arévalo.

La transformación cultural

La dirección por valores parte de la premisa de trabajar con las personas desde un equilibrio de variables económicas, éticas y emocionales. Esta forma de proceder tiene muchos beneficios para la empresa: aumenta el compromiso, la motivación y la iniciativa creativa de sus empleados y contribuye a hacer las organizaciones más ágiles y atractivas para los clientes.

“Para ser eficaces tenemos que ser más sostenibles planteando nuevas estrategias”. Este es el mensaje de la profesora Arévalo, con el que justifica la creación de una cultura colaborativa y de responsabilidad donde cada uno sea consciente de la función encomendada en cada momento para la consecución de un objetivo común.

Por último, destacar que la transformación cultural comienza por la renovación personal de los líderes. Estos referentes deben basar su dirección en valores optimizando los recursos de que disponen y formulando visiones y metas con las que ilusionar a sus equipos. “El capital cultural se ha convertido en el factor clave de alto rendimiento”, concluye Ana Arévalo.