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Víctor Ruiz Ezpeleta, profesor del Master en Project Management de EAE Business School

Lunes, 13 de Agosto, 2018

La conexión permanente al trabajo mediante dispositivos tecnológicos está muy presente en la sociedad y en los partidos políticos. En estos momentos no hay una regulación sobre la desconexión aunque se ha puesto encima de la mesa y existe el compromiso  de tratarse y empezar a presentar propuestas en breve. Se están planteando los mismos problemas en materia de conciliación de la vida familiar y laboral y la aparición de riesgos psicosociales vinculados al uso de las nuevas tecnologías de la comunicación.

La Audiencia Nacional, el 17 de julio de 1997 determina que es ilegal el hecho que la empresa obligue a sus trabajadores a tener conectado el teléfono móvil para poder ser localizado, pues con ello se sobrepasan las facultades normales y regulares de la empresa en los términos del artículo 20 del estatuto de los trabajadores.

El Tribunal Supremo, el 21 de septiembre de 2015, emitió una sentencia en la cual se determina que es una cláusula abusiva en el contrato obligar a cualquier persona empleada comunicar el número de móvil personal o su cuenta de correo electrónico.

Esto da una idea que el problema no es nuevo, pero los avances de la tecnología y los nuevos dispositivos y redes sociales urgen una respuesta en el marco regulatorio.

Si nuestra empresa nos pidiera revisar el correo o estar operativos en vacaciones,  podemos negarnos al ser claramente nuestro tiempo de descanso. Existen directivas Comunitarias destinadas a la regulación del tiempo de trabajo, ya traspuestas por los países del ámbito de la Unión Europea, en las que se define el tiempo de descanso como todo período que no sea de tiempo de trabajo. Por lo tanto, si estamos fuera de nuestro horario laboral o número de horas asignadas en nuestros contratos, no tenemos por qué revisar el correo, ni estar operativos, ni contestar al teléfono móvil. 

En países de nuestro entorno, el pionero en la desconexión tecnológica es Francia, donde desde enero de 2017 es aplicable en la ley del Trabajo, regulando el estricto respeto al tiempo destinado al descanso.

Esta primera ley es un paso claro hacia la regulación de la desconexión. Si bien el contenido suscita diversos interrogantes (por ejemplo no se define el derecho a la desconexión o no se especifican los dispositivos digitales afectados), por lo menos es un inicio para encontrar un marco de referencia adecuado. Como aspectos positivos destaca la necesidad de implantar medidas a todo tipo de empresas (el proyecto ley hablaba de empresas de más de 50 trabajadores), o el papel que se otorga a la negociación colectiva en la determinación de las medidas específicas que puedan posibilitar la desconexión.

También en Italia se está preparando un proyecto de Ley que va en la misma línea, mencionando reiteradamente el cumplimiento de los límites de la jornada y la identificación de los períodos de descanso.

En Alemania, aunque no existe una ley vigente, grandes empresas ya están implantando medidas como el desvío del correo electrónico en períodos vacacionales a personas que estén disponibles o la desconexión de los servidores fuera de los horarios de trabajo para no poder recibir correos.

La ley en Francia y las que se prevén aparezcan no distinguen tipos de sectores. Si bien es cierto que hay sectores profesionales en los que el fenómeno de la imposibilidad de desconexión es más frecuente, se aplicarán en todos los sectores igual. Tampoco hay distinción para los distintos puestos de responsabilidad, ya que se considera que el tiempo de descanso es para todos igual se tenga o no mucha responsabilidad en el puesto de desempeño.

Es muy importante que los partidos políticos, empresarios, sindicatos y agentes sociales tomen medidas para evitar un problema cada vez más existente como es el de la imposibilidad de desconectarse en el trabajo. Por muchas leyes que existan, el problema subyace en la concienciación de los responsables de las empresas y de los trabajadores para poder encontrar el difícil equilibrio entre período productivo y de descanso. La irrupción de las redes sociales y dispositivos móviles de todo tipo, así como nuevas tecnologías que permiten el trabajo y comunicación desde cualquier lugar hacen que seamos accesibles en cualquier momento.

Es cierto que las empresas han mejorado y son más productivas y eficientes con las nuevas tecnologías, y los trabajadores pueden conectarse y trabajar a cualquier hora y desde cualquier parte del mundo. Todos estos aspectos son sin duda positivos pero también debemos conocer los riesgos a los que nos exponemos con una dependencia tan fuerte con el entorno laboral en períodos de descanso.

Hemos avanzado mucho en materias como la igualdad o la seguridad y salud en el trabajo, y actitudes y procedimientos de no hace muchos años hoy nos parecen increíbles e inaceptables. Es por esto que debemos actuar también en el campo de las nuevas tecnologías para maximizar el rendimiento de las empresas y los trabajadores, ya que sin descanso no seremos igual de productivos que si estamos permanentemente saturados de mails, likes, tweets o cualquier otro tipo de herramienta tecnológica.