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Noelia García, periodista de El Economista

Martes, 20 de Noviembre, 2018

Por: Noelia García, periodista de El Economista

Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), los jóvenes menores de 25 años cuentan con menos probabilidades de trabajar que los adultos, situándose la tasa mundial de desempleo juvenil en un alarmante 13%, cifra que supera el 33% en España.

Sin embargo, los jóvenes de hoy han estudiado y viajado al extranjero desde una edad temprana, y esto se puede observar en la forma en que piensan y trabajan, lo que deriva en una ventaja competitiva. No usan solo la tecnología de manera ociosa, acceden a la información y su capacidad para encontrarla y recopilar conocimientos les permite resolver problemas más rápidamente. Estamos al borde de una revolución tecnológica que se apoyará en nuevas ideas de jóvenes empresas emergentes y recompensará a los Millennials (personas nacidas entre 1981 y 1993) innovadores. Los jóvenes están en el corazón de la era digital. Piensan con y a través de las nuevas tecnologías pero no tienen todas la habilidades necesarias para los puestos de trabajo actuales.

Según el informe “Millennials en el mercado laboral 2018” elaborado por Udemy, una plataforma de aprendizaje en línea, el 73% de los Millennials cree que necesitará formación adicional para avanzar en las carreras profesionales. Además, casi nueve de cada diez de estos jóvenes, que en España supone una población de poco más de 7 millones de hombres y mujeres, confía en su capacidad de adquirir nuevas habilidades y aprender nuevas tecnologías. 

Una cuarta parte de los Millennials y Centennials está preocupada por no tener las habilidades y calificaciones requeridas para progresar en su carrera, para ir de la mano con los empresarios que se adaptan a las tecnologías más avanzadas. No obstante, ellos cuentan con las soft skills (atributos personales que se necesitan para tener éxito en el ámbito laboral) más demandadas del mercado: liderazgo, comunicación, trabajo en equipo, motivación... Sin embargo, más allá de las “renovaciones” formativas a nivel tecnológico, los jóvenes de hoy carecen de habilidades en comunicación oral y escrita, habilidades sociales (distintas de las redes sociales), etiqueta empresarial y profesionalismo, según los expertos. Y son factores poderosos tanto en la contratación como en el éxito a largo plazo en la organización. Los jóvenes de hoy buscan una compañía con responsabilidad social, equilibrio trabajo-vida y espíritu emprendedor, y quieren un líder con integridad, que sea honesto y que actúe como mentor. Cuando se comunican, prefieren las redes sociales y WhatsApp como una forma instantánea y rápida. Una comunicación más formal como el teléfono y las interacciones cara a cara son menos favorables para esta generación.

A medida que las empresas continúen sus viajes de transformación digital, invirtiendo activamente en inteligencia artificial, aprendizaje automático y automatización, ofrecer o no a los empleados una capacitación adecuada en habilidades será el factor que los hará triunfar o los destruirá por completo frente a la competencia, por tanto, es ahí donde los Millenials pueden tomar ventaja. Las soft skills son muy necesarias pero un conocimiento profundo de las últimas tecnologías les hará diferenciarse.

Los entornos de trabajo modernos reflejan este cambio de paradigma y adaptación a nuevos comportamientos en el entorno empresarial. Los lugares de trabajo de planta abierta, diseñados para aumentar la interacción y la colaboración, son la norma. El diseño en el lugar de trabajo significa que estas habilidades interpersonales e influyentes son más importantes que nunca. Asimismo, las empresas no deben olvidarse de otorgar una formación más técnica, de hecho, los trabajadores de la Generación X (personas nacidas tras la generación del baby boom) se sienten más cómodas con el entrenamiento individual, mientras que los trabajadores más jóvenes prefieren aprender en grupos.

Por otro lado, el informe de Udemy también destaca que seis de cada diez Millennials sienten que los empleadores tienen expectativas poco razonables sobre las habilidades y la experiencia que los jóvenes deberían aportar al llegar a un trabajo, y el 67% cree que hay una brecha entre lo que son capaces de hacer y lo que los empleadores esperan que estén capacitados para realizar. Además de que muchos egresados se quejan de que no han obtenido una formación en ciertas cuestiones vitales para salir al mercado laboral, más allá de la formación específica. Según Ironhack, la escuela internacional de tecnología, que ha elaborado una encuesta para conocer la opinión de los jóvenes españoles sobre la enseñanza universitaria y la inclusión en el mercado laboral, revela que dos de cada tres jóvenes españoles considera que no salen preparados de la universidad para encontrar trabajo. Además, el 90% piensa que en las carreras debería haber más formación práctica. Por tanto, hay que enseñar a los alumnos lo que realmente están demandando las empresas.