Actualidad

Rafa Bernardo, periodista de Cadena Ser

Miércoles, 9 de Enero, 2019

Por: Rafa Bernardo, periodista de Cadena Ser

Con el año nuevo, se activan todos esos propósitos más o menos irrealizables que queremos llevar a buen puerto en los meses siguientes, y seguro que para muchas personas está muy arriba en la lista la intención de cuidarse más. Los Reyes Magos habrán dejado en muchas casas los últimos libros o productos de la llamada industria de la meditación y del autocuidado, una tendencia cada vez con más fuerza -hasta el punto de que se ha convertido en un negocio de más de mil millones de dólares- y que tiene como buques insignia el mindfulness y los métodos escandinavos de alcanzar el bienestar y la felicidad en el hogar.

El mindfulness, o atención plena, lleva ya unos años pegando fuerte y no muestra síntomas de retroceso. Esta combinación entre técnicas orientales de meditación y psicología más o menos pop promete a la vez dos resultados aparentemente contradictorios: reducir el estrés y aumentar la propia productividad. En cuanto a las recetas de bienestar que nos llegan del Norte, cada año que pasa conocemos una nueva tendencia, con un nuevo nombre de difícil pronunciación, y con una promesa nueva de alcanzar el equilibrio personal exigiendo cada vez menos esfuerzo al interesado: en 2016 irrumpió en nuestras vidas el hygge danés, que requiere trabajar en la relaciones humanas, la decoración del propio domicilio y hasta la alimentación para alcanzar ese estado de satisfacción y contento hogareño que evoca la coqueta y cálida cabaña nórdica perdida en los bosques; en 2017 llegó el lagom sueco, que nos propone cultivar la moderación y el equilibrio, y 2018 ha sido el año en el que se ha abierto paso el kalsarikännit finlandés, que directamente aboga por quedarse en casa en ropa interior y bebiendo -moderadamente- como camino hacia la felicidad.

Para los emprendedores estas tendencias tienen importancia por dos razones: la primera, porque pueden intentar subirse al carro de un negocio que incluye libros, apps, vídeos, cremas, menaje del hogar, velas, cuadernos para colorear, comida sana, leños para la chimenea… al parecer, prácticamente todas las áreas de actividad humana son susceptibles de recibir una pátina de hygge o de mindfulness. Y en segundo lugar, porque el estilo de vida emprendedor, que exige mucho trabajo, una elevado nivel de concentración, horas y horas de reuniones, la necesidad de tomar decisiones difíciles y una exigencia constante de resultados, convierte a este colectivo en uno de los target favoritos de la industria del autobienestar.

Empieza 2019, y todavía no hay un claro heredero del trono del kalsarikänit finlandés (aunque ojo a los escoceses, que están muy bien posicionados con el coorie, su concepto para lograr la felicidad disfrutando de las pequeñas cosas y de los paseos por la naturaleza. Los emprendedores españoles y latinoamericanos todavía están a tiempo de tejer un nuevo concepto de satisfacción y bienestar que se apoye en las costumbres propias y que derroque el predominio septentrional en la industria de los autocuidados. Propongo humildemente el término de siestapeo para el que quiera monetizar el arte de descansar a media tarde y luego salir a tomar algo con los amigos a una agradable terraza.