Actualidad

Jueves, 5 de Abril, 2018

Por Selva Orejón, profesora del Máster en Marketing Online y Comercio Digital de EAE

Leyendo estas últimas semanas todo tipo de informaciones para escribir este artículo sobre el uso y cesión, no autorizados, de información personal de los usuarios de la red social Facebook, más concretamente por la consultora Cambridge Analytica, presuntamente relacionada con la campaña electoral del actual presidente de los Estados Unidos, me encontré con algo que es un “secreto a voces”, una realidad tangible que la mayoría de usuarios de Internet y de las redes sociales y aplicaciones móviles obviamos por no considerar la criticidad de una filtración de nuestra información personal.

Me explico, lo de Cambridge Analytica ha consistido básicamente en la recolección de datos de 50 millones de usuarios, con el fin de poder construir una estrategia electoral dirigida, con mensajes dirigidos a audiencias muy específicas para influir en el voto de las personas. Y la empresa afirma que no es ilegal esa recolección.

¿Y aún hay usuarios de lo digital que se preguntan qué valor tienen nuestros datos?, voy a tratar de resumir algunas de esas “cesiones” que esas empresas nos obligan a firmar con ellas con el fin, entre otros, de utilizarlos sin nuestro consentimiento para los fines que ellas crean convenientes y lucrativos, eso que llaman “términos de uso”.

Según cuentan, la primera recolección masiva de datos se llevó a cabo entre los años 2010 y 2014, cuando los jugadores de Farmville y CityVille podías conectar estas apps a sus perfiles de Facebook. La información de esos usuarios y la de sus amigos se quedaba a disposición de la red social.

Los usuarios de Whatsapp, empresa propiedad de Facebook, tenemos que asumir que todos nuestros mensajes, archivos y actividad, están almacenados en los servidores de la red social.

Facebook permite también a otras aplicaciones de terceros que, para agregar funcionalidades extras, éstas puedan acceder a la información del perfil del usuario, y en este caso somos nosotros los que damos nuestro consentimiento, no olvidarlo.

Instagram y Twitter también aplican la cesión a terceros de información personal, revocable por el usuario desde la configuración en “aplicaciones autorizadas” y “aplicaciones”, respectivamente.

¿Hablamos de los navegadores?, pues sí, Google Chrome y Mozilla Firefox no se quedan atrás en la recolección de datos personales, a través de la instalación de ciertas extensiones, almacenando nuestro historial de navegación… cookies, esas dulces galletitas inofensivas…

La buena práctica en la configuración de la privacidad y seguridad, así como la reconfiguración de los permisos que se atribuyen por defecto todas las apps que instalamos en nuestros dispositivos móviles, son la clave para evitar esa cesión involuntario a quién sabe quién y a qué precio.

Por cierto, existe una empresa española que realiza el mismo trabajo que Cambridge Analytica, su especialidad es crear perfiles psicológicos de usuarios (personalidad, necesidades, sociabilidad y características de su personalidad). Colabora para adaptar las campañas publicitarias de las marcas a cada tipo de consumidor. Esta empresa afirma que su proyecto de futuro es conseguir que los asistentes de voz se dirijan a las personas en el tono y modo más idóneo en función de los análisis de personalidad del usuario, con la única base de los datos que éstos últimos facilitan a las apps y redes sociales.