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Martes, 9 de Abril, 2019

La tecnología blockchain está cambiando procesos y maneras de guardar valores e información. Aunque su penetración es innegable, las empresas tradicionales requieren una mayor transformación para el despliegue de blockchain pues, según Gartner, en 2023 solo el 10% de las empresas tradicionales lograrán una transformación radical mediante el uso de estas tecnologías.

Para entender mucho más este proceso y su adaptación a la empresa, Andrei Boar, profesor de la Universitat Pompeu Fabra, ha protagonizado la conferencia “Principales impactos de la tecnología blockchain en el sector financiero y empresarial”, en el campus de EAE de Barcelona. “El blockchain nace ante los problemas de costes algo elevados en las transacciones financieras y como mejora del sistema actual”, ha explicado Andrei Boar.

Para él, es un sistema contable o base de datos capaz de registrar cualquier información a través de Internet. Así, permite una base de datos distribuida, en la que “todos somos propietarios de la una parte de la información”. Ello lo dota de ser un sistema público y transparente que no se puede borrar ni modificar ni falsificar.

Respecto a las criptomonedas, el profesor ha reconocido en su exposición que ha habido una reducción de un 50% de éstas respecto al año pasado. Ha explicado que en el uso de las criptomonedas cabe destacar el beneficio del pago directo y que puede hacerse desde cualquier parte del mundo. “Pero presenta un inconveniente, especialmente el bitcoin, y es que se necesitan 10 minutos para que se pueda validar el pago”, ha señalado el profesional. De todas maneras, hay más tipos de monedas dentro del blockchain, como el Ripple, que permite pagos en 4 segundos, según ha contado Andrei Boar.

También ha desmentido algunos de los mitos que rodean el blockchain como que es anónimo. “No es cierto, pues se trata de un sistema pseudoanónimo, en el que cada persona posee un código para entrar en su sistema y poder acceder a la información”. A la vez, se dice que es un sistema hackeable, “y realmente no se puede tocar”.

Andrei ha hablado de las ICO y de la financiación empresarial. “Se trata de un nuevo método, cuyas funciones son la financiación de la creación de criptomononedas, por un lado, y la de un proyecto basado en blockchain, por otro”. Aunque ha señalado que uno de los principales problemas es su falta de regulación. Todo este sistema de financiación resulta algo más arriesgado, pero más rentable, a la vez. “Mientras que representa elevados costes de energía y desarrollo, pues necesita de capital”.

En esta tecnología también aparecen los smart contracts. “Son acuerdos entre las distintas partes que se comprometen a realizar acciones a cambio de una contraprestación. Siempre se trata de un cumplimiento voluntario”, ha remarcado Andrei Boar. Mediante el blockchain, la información se transmite en la Red y el contrato se ejecuta automáticamente cuando se cumple la condición. “Es, por tanto, rápido, directo y económico”. Su principal uso es en el sector comercial y el de los seguros.

Como conclusiones, el docente ha recordado que el blockchain es un sistema que permite un ahorro de tiempo, rapidez, posibilidades de financiación, ahorro de costes, siendo un sistema de futuro.