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Cristina Gallego, profesora del Máster en Recursos Humanos de EAE Business School

Miércoles, 19 de Septiembre, 2018

Por Cristina Gallego, profesora del Máster en Recursos Humanos de EAE Business School

Todos los años, en verano y en invierno, se produce el mismo debate. ¿Por qué tenemos que cambiar la hora? Como en la mayoría de las cuestiones, hay detractores y personas que están a favor.

Lo cierto es que siempre lo hemos asumido debido a la teoría de que este cambio supone un ahorro de energía (ahora parece que no es así)  y “aprovechar mejor el día”, debido a que los días son “más largos” por tener más horas de luz.

Lo cierto es, que en España, por nuestras costumbres, agradecemos tener más horas de luz, lo cual permite, salir más, hacer actividades al aire libre, y en definitiva, estar más contentos, aunque nuestros organismos acusen una falta de sueño debido a que nuestros horarios se dilaten (aún más) y por ello somos percibidos como “poco europeos” respecto a los horarios de comida por el resto de los países.

No olvidemos que las horas de luz y aprovechar estas lo máximo posible, son parte de nuestro atractivo como país.

Como novedad, este debate popular, este año es objeto de estudio para la Comisión Europea, que propone tener la misma hora durante todo el año en todos los países de la Unión. Afirman, que los cambios, tienen un impacto negativo sobre la salud de las personas y esta variación podría ser el principio de modificaciones que mejoren nuestro nivel de vida.

Particularmente, en España no estamos en el huso horario que nos toca, en verano llevamos dos horas de adelanto respecto a la que nos corresponde.

Cuando se hizo la división en 12 franjas, y se tomó como punto el meridiano de Greenwich, España debía compartir huso horario con Portugal y parte de Francia. Sin embargo, después de la segunda Guerra Mundial, España se adaptó al huso de Alemania, Francia e Italia para mostrar simpatía con estos países.

¿Horario de invierno o de verano?

Aún no se ha decido. Si España adopta un horario de verano supone ir dos horas por delante del sol todo el año. Así, de marzo a octubre amanecería entre las 6:30h y las 7:00h y anochecería entre las 21:30h y las 22:00h, lo mismo que ocurre ahora. Sin embargo, en invierno amanecería entre las 9:00h y las 9:30h y anochecería entre las 18:30h y las 19:00h.

Por el contrario, mantener siempre el horario de invierno no implicaría cambios en los meses de octubre a marzo respecto a la situación actual. En verano -de marzo a octubre-, en cambio, amanecería entre las 5:30h y las 6:00h y anochecería entre las 20:30h y las 21:00h.

¿Realmente tiene impacto en la conciliación?

La racionalización de los horarios y la conciliación laboral son rasgos que identifican a las empresas por formar parte de la cultura de la organización. Estas compañías huyen del presentismo como estilo de trabajo.

El anterior Gobierno planteaba el cambio de horario como medida para conciliar, ya que el cambio nos permitiría reestructurar el día con diferentes costumbres    (cambiar hora de desayuno / comida) que redundaría en salir antes del trabajo, al igual que nuestros vecinos europeos.

Sin embargo, “esta racionalización” depende de la concienciación por parte de todos los agentes implicados y la implantación de políticas más restrictivas en esta materia. Sólo de esta manera se podrá hablar realmente de conciliación personal y familiar.